Wednesday, October 19, 2005

Párpados

Soy quien socorre tu vehemencia
del fútil y templado amor breve
que amenaza con desangrarte el alma
inesperadamente.

El que llora con tu dolor
e inyecta de tedio tus fracasos
para empujarte a dejarlos atrás.

Como el agridulce que con voces claras
arranca los ornatos - puestos no solo por ti -
de ese defecto tuyo
que aún no quieres atender.

Una fantasía clandestina y censurada
que a hurtadillas trata de infiltrarse en ti
- en tu conciente mas ignorado al menos -.

Soy un susurro que entre palabras titánicas
esconde su amor entre sus grietas.

Como un plan perfecto para subliminalmente
hacerte verme como el recuerdo
que añoras conservar bajo la ardiente luz
de ese utópico amor que tanto escudriñas
por encontrar algún día.

En cambio tu eres mi secreto…
Una pausa eternamente breve pero sublime
en la que me baño desnudo hasta ahogarme de ti.
Siempre,
casi perdiendo el margen entre una y otra
- células de la misma pasión -.

Eres el impío designio de ser sin tenerse,
pues soy yo quien te tengo,
en claustro y anonimato.

Como la sonrisa que escondo
cada vez que me tocas
y el grito que apago
cada vez que me confiesas tu soledad…
profesando su vitalicio acecho.

Una tragedia contemporánea
en la que se entiende al fin
la necesidad de picarse los ojos.

Soplo de gris

Me remuerde el hábito
de escudriñar mi soledad.
Justifico la malicia con la que le ataco
con pensamientos de malos ojos.
Con palabras de cincel
taladro su estigma mercenario,
el que me mata y me vuelve a matar
cada vez que me tiene de frente,
inyectándome con prefijos de dolor.
Odio ser el mártir que narra
sus desencuentros con la vida,
el verdugo que cercena la razón conciente
de la psique propia:
Odio que nada forja en mi maleable agonía.
Transitando por el gris
de no tenerme ni tenerlo,
a menudo también me encuentro
lamiendo el llanto de mi reflejo.
Una esperanza masticada
tenuemente late
sin resignación a lo inevitable
y el sueño que la preña
se hace segundos de arena
que arrastra el soplo
del tiempo espabilante.
Estoy muriendo sin conocerte
y comenzando a despensar tu existencia,
usurpando el espacio para ti supuesto
con la injusticia
de tu tardanza bruta.
Soy de ceniza y espina en tiempos así,
cada vez y siempre
que me sorprendo sentado
frente a un mar que se niega
a devorar mis impurezas.
Idiotizado ante el suspiro
que exhala el ardor de mi soledad de ti.
Muero todos los días.
Sin ti nunca hubo vida,
solo días grises y despedida.

Vuelves?

Me hago cicatriz cuando vuelvo a verte.
Toparme contigo otra vez
me hace ver como la herida cerrada
que ya no supura por ti.
Tu cara me es indiferente
ahora que el dolor ha coagulado.
Sin cuestionarme lo innecesario de tu sonrisa,
tolero tenerte de frente
solo porque ya
no eres mas que un accidente.
La angustia de la incertidumbre
de no saber mi reacción al verte
solo fue vapor de agua
y ahora que me sucedes no me matas.
Si siempre fuiste tuyo
y aunque solo logré entenderlo
cuando me perdí a mi mismo
aprendí a ahogar tu recuerdo
con las mismas canciones que me enseñaste
y aprendí a también ser mío.
Tanto te esperé que me cansé de amarte.
Tanto de lloré que me cansé de doler.
Tanto he cambiado
que ni reconozco el yo que te amó.
No pienses que regresas
y evita ese castigo,
entiende el mal augurio de vernos de nuevo
y vuelve a marcharte.
Aprendí a hacerme de lunas sin manchas
y vivir sin el veneno
de vivir enamorado.
Vuelve a hacerte ajeno de mi
y sonríete,
que en mi planté tu desidia
en el hueco aquél que me dejaste.

Aire de metal

Con suspiros de metal te cortaré los ojos.
Dejarás de verme,
no por gusto,
sino por falta de alternativas.
Y nutriré mi pensar con tu dejadez…
Y con tu destino errático disolveré mi sufrir,
pues bien has demostrado que por ti
no vale la pena morir.
Opto por guardar mi sentir
y de ti alejarlo hasta ver el mundo
en otro sentido girar.
He recuperado la razón
y desmembrado la imagen tuya que idolatro.
Digno, acepto la ofrenda de tu desamor
para bordarla con el frío de tu simulacro:
El hastío con el que has infectado mis noches,
reflejo de tu redundante fracaso.
Y de tu beso solo queda un pedazo
con el que conjuraré nuestro eterno desencuentro
para siempre no volver a toparme contigo,
ni con tu ilógica,
ni con tu absurdo desafío.

Thursday, July 14, 2005

Disparates de un mártir sin amor

No vivo más.
Ya no vivo para no morir
y así evitar el castigo
que impone la nostalgia.
Dejé de respirar para no ahogarme
con la venenosa realidad.
Soy el cuerpo
que se descompone al sol,
inerte,
y en la piel abierta y que se pudre
se funden los desaires
con el aroma del fracaso.
El sudor que se mezcla
con la sangre que lentamente se coagula
hasta volverse negra y sin amor.


Un cadáver hediondo y obsceno…
Una flor insubordinada y blanca
que brota de vísceras expuestas…
Una fantasía desenmarañada
por el brutal choque
con la mundana realidad.


Nunca me importó la desnudez,
ahora me da lo mismo
andar descalzo.
Y ahora en mi estado de éter
es que logro sentir que me tengo.
No volveré a tener los ojos
que una vez me piqué.
No volveré a sentir con las manos
que amarré con púas.
No volveré a hablar con la lengua
que he masticado hasta tragar.
Floto buscando un pedazo de luz
que me aclare la mentira que fue
vivir necesitando
eso que todos llaman amor.
Sin saber su significado…
Desentendiendo su vasta vacuidad…


Buscarlo fue vivir lleno de nada
e ignorarlo la misma necedad.
Era beber de la sed misma.
Dialogar con lo irrazonable.
Querer dar vida a vestigios de muerte.
Y besar…
Besarme con la boca cortada.


Pero todo dejé atrás
y solo me quedé con el desconocimiento.
Insignificantemente
soy el mártir que nunca dejará de ser
el espectro
de las solas madrugadas.

Vivir buscando lo inencontrable.
Sufrir pensando en lo inexplicable.
Morir desencontrando lo inexistente.

La crónica de una vida
de paseos por el cementerio.
Alma desmembrada que sin emociones
narra su fracaso
desde el otro lado del sepulcro.

Sunday, July 10, 2005

Vivo desamor

Vivo en el nunca que me dejó tu beso.
Las voces de una luna que te observa
te hacen cuna en mi almohada
para luego perderte.

Vivo en el suspenso que entre los labios
deja la agonía de un alma
que se desangra gota a gota…
Lenta y eternamente se pierde.
La efervescencia de tu ácido
que poco a poco toma prestados los secretos
que guardaba mi piel.

Vivo en la parcial necesidad de morir
para asegurar mi presente en tu recuerdo.
Como trebejo inservible
tu cariño incompleto me otorga
ese siempre que no necesito.

Vivo en el anhelo y el sueño.
Las disimuladas mordidas secretas
que ésta vez derraman mi seco dolor,
son mías.

Seguir volando junto con la mariposa quemada
que impulsas con tu parcial posesión de mi.
La mancha de ceniza y carbón
que impregnas sobre cada superficie que tocas
con la antagonía de no comprometer tu corazón
al resguardo de mis manos.

Vivo en la pesadilla de la incertidumbre
teñida con la melancolía
que tampoco logro borrar de mis ojos
cuando te miro sin tenerte frente a mi.
Esa angustia grasosa
que empaña mi felicidad untándola
con el viscoso sabor artificial del desamor.

Estoy viviendo en el desconsuelo.
Te tengo y estoy solo.

Sunday, July 03, 2005

Beso púrpura

La infamia de tu besar me intoxica;

a mi corazón con raíces de piedra embriaga

hasta el punto de desconocerse

y reencontrarse

como si un misterio nuevo fuera.

El beso púrpura acorrala mi mente

y opaca el amargo de mis besos

con sabor a sangre.

Eres el destino.

Enredado y cruel destino…

Tan inmortal como mi piel,

tan fugaz como mi mente.

La majestuosidad de un árbol que cae

y marca al Universo para siempre.

Y defino tu enigma con mis dedos,

entrelazo su costura con mi sed de tenerte.

En mi pecho,

es que siembro los brotes

que tu tacto trata de evitar en mi psique

y entre mis piernas agarro su tortura,

para que junto contigo,

me hagan el amor accidentalmente.

Quiero beber de tu desconcierto

el licor inacabable que eternamente emana

de tu desconocido e inexplicable deseo

de tenerme.

Soy tu error, tu mirada y su desencuentro;

el muro que detiene su extravagancia perdida

pero que hace obvia la necesidad de mi amor.

Wednesday, June 29, 2005

Veritas Nocturnus

Oye…

Escucha mi mirada que

necesitas lo que tengo que decirte.

El dadivoso secreto que,

cuando te observo,

te otorga todo lo que tengo.

Dos almas irreales y sin forma

pero con su auténtica esencia

intacta.

Entiende lo que te digo

cuando te toco

y desenreda conmigo ese nudo de amor

que tienes en el pelo.

El tenerte del no te tengo

que solo logra unirnos mas

jamás atrasará lo inevitable

pues con solo un beso que te di

serás y siempre fuiste.

Siente mis palabras abrirte el pecho

y anidarse en ti.

Nutre con tu calor su sentido y sin subordinarte

desnuda tu mente a su pasión

y la flama que secretamente arde

tras cada una de mis letras.

Intenta respirar con mi aire

dejándote arrastrar por mi voz que flota.

Conozco que te sumerges en mi mar

y como Pez Espada que desconoces ser

embiste contra mi pecho de Pez Luna

que eclipsa por ti.

Me das tu mano,

solo necesitas

sin miedo apretar la mía.

Destiempos

A veces pienso
que me ocultas tu vida.
A veces siento
que me callas tu alma.

Que es con dos caras de gemelos

que no se miran

que siempre te comportas.

Eres el dilema que a mi aura de coral

puede de nuevo deformar.

A veces creo

que lentamente y sin saberlo

me adentro en un bosque

de formas sin nombre.

A veces logro

encontrarme por breves segundos

que se esfuman de los dedos

cuando se apaga

la débil luz que me prestas

con tu beso contado.

A veces entiendo

que no hay suelo perfecto

que no se rompa al uno pisar.

Sunday, June 12, 2005

Desiderata Insomnia

Soñaré conmigo.

Bebo de un mar su amargura
para en él derramar su síntesis
con mi llanto luego.
Cazo sombras para vestirme con sus pellejos
y deambular
como un espectro sin identidad ni motivos.
Suspiro a merced de los llantos fantasmales
que doblan mis noches con sus ecos
y me hacen arrinconar
en éste orificio que me queda de vida.

Soñaré con que ya no se repite la perenne calamidad
que me agobia…
y con luces que no se apagan.

Cargo los cuerpos desinflados
que sus almas han dejado purgando
y cargo también el limbo
que las enmaraña.

Deseo no sentirme las manos manchadas
ni el alma soportada por palillos de dientes.
Estoy muerto y exijo mi paz.
Y para no perder mi tiempo,
sueño primero
con deseos que se hacen realidad.

Amarte...

No me perteneces.
No tengo nada de ti
pero me siento a través de tu tacto.
A través de ti es que me tengo
y obtengo con tu beso
el beso que me doy yo mismo.
No te amo por ser mío
sino porque me amo
sin el miedo que me roza al amarte.
La tinta regada de tu voz
sobre mi piel
humecta mi propio ser.
Llego a amarte con el miedo coagulado
que ni viene ni va,
simplemente está.
Te amo porque me conozco
a través de ti,
porque reflejado en tu mirada
me observo
y me encuentro.
No me perteneces
y te amo no por eso,
sino porque se que no me amas
y porque
no se si estoy seguro.

Viejo San Juan

¡Que mucho me dueles santo viejo!

Me duele con pena lo que queda de ti.

No queda nada bueno en tus calles

y tu historia ha terminado de erosionarse.

Calles de cucaracha y orín

perfumadas con excremento de gato

que en su subsuelo cocinan a mitad del día

la ironía de un invaluable monumento de basura.

Como yo, muchos te admiran con asco en silencio

y otros, a sus países se llevan el suculento

recuerdo de tu desencanto.

Tus imperiosas plazas arruinadas y olvidadas.

Tus fuentes apagadas con desperdicios flotantes.

¡Que primor de capital!

La bendición de tu nombre

que se riega por los drenajes

y se personifica en los santos

lazaros y lazaretas

que mil perros pueden lamer

sin lograr curarles las llagas.

Sin cambiar…

Sin mejorar…

Sin importar…

Santa ciudad olvidada y golfa

visitada solo en noches de irrespeto

y desastre.

Costosa obra maestra

hecha mediocre con los años.

Callejones de vulgaridad y licor

tan real como sus moscas

y su política cómoda.

Un café en la plaza.

Una paloma en la banqueta.

Un romance en la cuneta.

Un espanto de recuerdo.

Ciudad abandonada por dios.

Cuanto honor le haces a tu nombre!

Madrugada estática

La calle está muerta,

lo delata la luz artificial

que se derrama sobre su desolación.

Y desde mi soledad en un balcón

que te añora,

escucho el silencio de las gentes

tirado en las sucias aceras.

Tampoco tengo luna en el cielo

para decorar tu voz,

que es con lo único que me agarro

de la noche para no perderla

y para no perderte.

Me ha sacado del estupor

tu desnudar de alma tan sutil

y me ha dejado en mi balcón

tu cercanía tan lejana,

como esperando

por quien viene por mi.

Umbral naranja

Soy de polvo.
El drenaje de mis venas se ha secado
y en el desagüe de mis ojos solo quedan
manchas de sal.
Estoy en sequía.
Como las ruinas de un templo pagano
que adora el Olvido,
mi cuerpo se alza ante la luz de un crepúsculo
que deprime los florecidos campos
de hastíos y desamores.
Todo un plan de fantasías,
quebrado,
que entre sus grietas revela
lo obsceno de los tormentos
que uno mismo se infunde.
Soy un figurín de ceniza y cera
moldeado
a imagen y semejanza de lo inexistente.
Un marco de plata y vacío
que por tu foto espera...
Un matiz de naranja
que por ser creado espera…
guardando en la frontera de lo real y lo ideal
con quilates de pasión sujetados del pecho.
Camino que se abre a tu llegada
y conduce al rumbo que tus perdidos pies
tanto buscaban.
La corriente de un deseo
que nos arrastra al punto de partida
para entonces de ahí,
juntos,
comenzarlo todo de la forma correcta.

Saturday, May 28, 2005

Sigues...

Hay momentos en los que no puedo vivir la vida sin ti.
Segundos en los que se me hace insoportable
el respirar sin tenerte.
Surco mi pecho con tu ausencia,
con la débil pero testaruda idea de volver a plantarte
en cuanto se presente la oportunidad.
Tu vacío,
la vacuidad con la que me impregnaste,
me quema los ojos al seguir creciendo.
Sigues ahí, tan lejos y tan casi inexistente.
Y sigues siendo mi recuerdo favorito,
engendrado por la utopía jamás vivida
pero soñada a diario.
Hay momentos en los que sigues haciéndome lo mismo,
siempre desde el otro lado de la calle.
Sigues dándome esa mirada de extrañeza,
siempre como si no me conocieras.